Muchos cánceres de riñón se descubren por casualidad en una ecografía o tomografía hecha por otro motivo, cuando todavía son pequeños y no dan síntomas. Eso permite tratamientos que conservan la función renal.
Suelen ser asintomáticos al inicio; los síntomas tardíos incluyen sangre en la orina, dolor de flanco o una masa palpable. El tabaquismo, la obesidad y la hipertensión aumentan el riesgo.
Para tumores pequeños (T1), la nefrectomía parcial extirpa solo el tumor y preserva el resto del riñón; es la opción preferida cuando es factible. La cirugía suele ser laparoscópica o robótica.
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