El antígeno prostático específico (PSA) es un análisis de sangre clave para la detección temprana del cáncer de próstata, pero un valor elevado no significa cáncer: también puede subir por la hiperplasia benigna, la prostatitis o la edad.
Las guías actuales promueven una decisión compartida entre el paciente y su urólogo. En general se ofrece el PSA a hombres entre los 45 y los 69 años, y desde los 40–45 en quienes tienen mayor riesgo: antecedentes familiares de cáncer de próstata, ascendencia afrodescendiente o mutaciones genéticas como BRCA.
La resonancia magnética multiparamétrica realizada antes de la biopsia mejora la detección del cáncer clínicamente significativo y permite evitar biopsias innecesarias. Las lesiones se clasifican con la escala PI-RADS, y la biopsia guiada por fusión de resonancia y ultrasonido es más precisa que la biopsia aleatoria.
El PSMA-PET es un estudio de imagen de alta sensibilidad que ayuda a estadificar la enfermedad de riesgo intermedio-alto y a localizar recurrencias, detectando focos metastásicos o ganglionares de pequeño tamaño que otros métodos no ven.
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